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O arcebispo empresário: não celebra missa, nem reza o breviario

Sánchez Sorondo: El arzobispo amigo de los poderosos antinatalistas que jamás celebra Misa ni reza el breviario

El arzobispo argentino, presidente de la Pontificia Academia de las Ciencias, es el responsable de que el Vaticano haya caído en la ambigüedad y la connivencia con los que proponen la cultura de la muerte y la esterilidad como solución a los problemas medioambientales. 

Marcelo Sánchez Sorondo nació un día de la natividad de María en el año 1942. Fue ordenado sacerdote con 26 años (1968) en la Arquidiócesis de Buenos Aires. Luego de su ordenación se trasladó a Italia donde estudió la Teología en el Angelicum (la Universidad de la Orden de Predicadores) y la Filosofía en la Universidad de Perugia.

El joven sacerdote ya no regresaría a la Argentina, país en el que su apellido es todavía reconocido entre las personas de avanzada edad. En efecto, su padre –una figura emblemática del nacionalismo católico de derechas de la Argentina, e hijo a su vez de un célebre senador nacional y ministro del interior de la presidencia de Uriburu (1930-1932), Matías Sánchez Sorondo–, antiperonista durante largos años, fue en marzo de 1973 candidato a senador nacional por el FREJULI (el Frente Justicialista de Liberación), denominación del partido peronista en aquellas elecciones, en la capital federal

En aquel año, el peronismo arrasó en las elecciones aunque Sánchez Sorondo padre perdió ante un joven casi ignoto en aquellos años, el radical Fernando de la Rúa. Los rumores afirman que la causa de la derrota se debió, según Sánchez Sorondo padre, a que “no le habían votado los judíos de la Ciudad de Buenos Aires”.

En Italia, la vida sacerdotal del joven Sánchez Sorondo, proveniente de una familia de la clase alta e intelectual de la Argentina, se vería ligada a la enseñanza universitaria y al ejercicio de cargos directivos en el ámbito académico. Poco a poco, también, se iría integrando en las filas de la curia romana, ocupando diversos cargos durante los pontificados de Juan Pablo II, Benedicto XVI y del actual pontífice, el Papa Francisco.

Ordenado obispo en el año 2001, durante decenios supo mantener un perfil más o menos bajo. Aunque como buen miembro conspicuo de la curia pontificia, Mons. Sorondo posee un amplio bagaje de títulos, condecoraciones y premios, granjeados en buena medida a fuerza de cubrir el circuito internacional de eventos, conferencias y congresos, que caracterizan lo que algunos llaman “turismo académico”, y que le ha permitido explotar sus dotes de networker.

Desde hace ya varios años se desempeña como Canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales. Sin embargo, la elección del Papa Francisco parece que le ha servido de acicate para ganar más protagonismo: En los últimos años ha estado involucrado en diversos proyectos y programas impulsados o apoyados por la Santa Sede, en los que su persona aparece como el mascarón de proa.

Próximo a los 75 años, su continuidad quedará supeditada a la decisión de Su Santidad en septiembre próximo. En los últimos meses su presencia mediática ha dado pie a varios titulares…, muchos de ellos bastante enigmáticos, por no decir desafortunados.

El perfil intelectual de Sánchez Sorondo parece poner de manifiesto una confluencia entre el humus de una formación de corte clásico aristotélico-tomista –su maestro fue el reconocido sacerdote Cornelio Fabro– y cierto novitatis cupiditate (“afán de novedeades”) por el cual se siente la necesidad de encontrar modos nuevos, algo provocativos, de afirmar lo que pretende ser la verdad de siempre (aquí, por ejemplo, juega con la idea de que la justicia es un trascendental).

A lo largo de los últimos años, al hilo de los problemas sociales, se ha involucrado en ámbitos cada vez más concretos a la hora de abordar estos problemas, con suerte dispar. Así, a instancias de un pedido del Papa Francisco (ver imagen “B”) en el año 2013, la Academia Pontificia de Ciencias Sociales se involucró en proyectos para acabar con la trata y el tráfico de personas. En marzo de 2014, se anunció con gran solemnidad el lanzamiento de la Global Freedom Network, auspiciado por el Vaticano y apoyado por el multimillonario australiano Andrew Forrest. Desavenencias posteriores llevaron a que Sánchez Sorondo anunciara su salida de la red un año después. Otra iniciativa impulsada por el Vaticano a instancias de Mons. Sánchez Sorondo es la Global Sustainability Network (GSN), fruto de una declaración interreligiosa conjunta, firmada por líderes religiosos en diciembre de 2014.

Más allá del efecto mediático de estas iniciativas, uno desconoce si existe alguna manera concreta de medir su verdadero impacto y efectividad real. En todo caso, el tono de las iniciativas guarda un gran parecido con las iniciativas impulsadas desde la lógica secular: plantear objetivos grandilocuentes con metas a años vista. Sin embargo, cuando llega al año-objetivo no se sabe a ciencia cierta si se ha alcanzado el objetivo, o no. Sea cual fuere el caso, la red que el Vaticano impulsó en 2014 se proponía lograr el fin de la esclavitud para el año 2020. Por su parte, la GSN se plantea objetivos a 2030. Otro parecido de familia con las organizaciones gubernamentales –nacionales o supranacionales– es la fuerte tendencia a apelar a soluciones verticales de corte paternalista. Por lo general se cree que estas iniciativas serán exitosas si se logra involucrar la acción gubernamental. Algunos de los objetivos de estas redes contemplan el apoyo explícito de los gobiernos así como transformaciones en la legislación nacional e internacional. En el caso concreto de la esclavitud, Sánchez Sorondo propone que se transforme la legislación a fin de que sea considerada un crimen contra la humanidad.

Mons. Sorondo posee una forma mentis muy característica del perfil sociológico argentino, de familias de un status social elevado, sin una experiencia cercana de la pobreza en los primeros años de vida. Ello genera una preocupación por la miseria que, aunque sea sincera, no logra desprenderse de ciertos clichés y lugares comunes. Se adopta un modo algo simple y directo (“campechano” según el argot argentino) de comunicarse, con la intención de sonar cercano al pueblo pero no se deja de ver a los menos favorecidos como meros “recipientes”, necesitados de la ayuda “ilustrada” o de la oración sacrificada que uno le pueda regalar. Esta relativamente nueva y reciente preocupación –pública, al menos– de Mons. Sánchez Sorondo por los pobres no deja de estar impregnada del odre viejo de su perfil aristócrata. Esto suele generar cierta tensión psíquica fruto de la falsa conciencia.

La deriva hacia posiciones políticas próximas al progresismo suele ser la vía de escape para apaciguar estas tensiones irresueltas. El tono y la línea que adoptaron las distintas presentaciones e iniciativas a la luz de la encíclica Laudato Si’ constituyen un ejemplo sintomático. Una de ellas, la Global Catholic Climate Movement ofrece un curso online donde Mons. Sorondo comparte cátedra con el conocido economista progresista, promotor de los objetivos del milenio de las Naciones Unidas, Jeffrey Sachs. Otro economista de fuerte influencia en el Vaticano, que también apoya una mayor injerencia gubernamental para el control de la economía y las finanzas es Joseph Stiglitz. Se trata del economista favorito de Sánchez Sorondo.

Otros nombres más polémicos que han encontrado en las salas del Vaticano eco para sus ideas son el ex-precandidato presidencial –pro aborto– por el partido demócrata, Bernie Sanders. En una polémica que tomó estado público, Sánchez Sorondo contradijo a quien ejerce la presidencia de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales –Margaret Archer–, afirmando que él fue quien le invitó al Vaticano. Cabe destacar que la invitación tuvo lugar en el momento más álgido de la precampaña del partido demócrata, cuando Sanders todavía mantenía las opciones abiertas. Los medios de prensa norteamericanos interpretaron esta invitación como cierto apoyo del Vaticano a la candidatura del veterano senador.

También a instancias de Mons. Sánchez Sorondo, el presidente de Bolivia, Evo Morales, así como el polémico profesor de la Universidad de Stanford, Paul R. Ehrlich, reconocido neomalthusiano, –y famoso por su defensa del aborto como medida para el control poblacional– tuvieron su espacio en el Vaticano. Este último fue invitado a una conferencia sobre la extinción biológica, impulsada por la Academia Pontificia de las Ciencias y de las Ciencias Sociales, que tuvo lugar el pasado mes de marzo.

Su invitación ha causado gran controversia. Varias organizaciones y asociaciones impulsaron –sin éxito– campañas de recolección de firmas (que llegaron a miles) solicitando que se cancelara la invitación. Incluso el Card. Burke ha reconocido, entrevistado por InfoVaticana, sentirse escandalizado por esta invitación. En la citada conferencia también participaron Mathis Wackernagel, de Global Footprint Network, y John Boongarts, del Population Council y Rockefeller F., quienes también impulsan medidas de control de la natalidad y disminución de la población como medios para combatir los problemas medioambientales.

Pero las cosas son incluso más complejas. Es sabido que estas iniciativas suelen generar perplejidad, cuando no directamente escándalo y tristeza entre muchos fieles y creyentes. Sin embargo, estas reacciones no hacen más que reconfirmar a quien las genera en que su accionar se encuentra en la vía correcta. En efecto, estas reacciones son interpretadas como fruto de que uno está predicando “oportuna e inoportunamente”, en que uno está haciéndose uno con el mensaje evangélico, siendo una especie de profeta que clama en un desierto de incomprensión. Toda la situación termina siendo un auténtico sinsentido.

En el contexto del estupor generado entre muchos creyentes, un medio católico pro-vida de los Estados Unidos, Life Site, pudo mantener una entrevista telefónica con Mons. Sorondo. El tema de la entrevista fue indagar los motivos de la invitación de Paul R. Ehrlich al Vaticano. La entrevista revela cierta tensión luego que el periodista recriminara al prelado que se invitara a una persona que promueve medidas como la esterilización, como medio de control de la población. Mons. Sorondo muestra cierto enfado y señala que se debe cambiar la mentalidad si se quiere tener ciertos progresos en la vida.

Al hilo de la conversación, parece ponerse de manifiesto el espíritu que motiva esta estrategia de acercamiento o fusión con los organismos internacionales. El argumento que expresa es el siguiente: hace falta dialogar con todas las culturas del mundo, tal como afirma el Santo Padre. Gracias al diálogo generado mediante estas iniciativas globales seculares se han alcanzado acuerdos en los puntos comunes: defensa de la libertad humana, la vida humana y la paz, contra las nuevas formas de esclavitud. Gracias a la invitación de personalidades que a los grupos pro-vida no le gustan se ha logrado alcanzar objetivos que los defensores de la familia pregonan, pero que nunca han alcanzado. La entrevista en inglés, traducida al italiano, se puede escuchar aquí.

Mons. Sánchez Sorondo ha sido reconocido incluso con un asiento en el Consejo Directivo (Leadership Council) de la Sustainable Development Solutions Network, una organización impulsada por el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon. Junto con Sánchez Sorondo, integran el Leadership Council Jeffrey Sachs y Ted Turner, también promotores de los controles para la reducción de la población mundial. Ted Turner impulsó un evento, en el marco de las Fundación Naciones Unidas, en reconocimiento del trabajo de Mons. Sánchez Sorondo, de la Academia Pontificia de las Ciencias y del liderazgo del Papa Francisco, por fomentar el desarrollo sostenible y la protección de “nuestra casa común”. El evento tuvo lugar en el Harvard Club de New York, en septiembre de 2015.

Todos estos “éxitos” han llevado a que Mons. Sánchez Sorondo, en un reciente curso de verano en la Universidad Católica de Valencia afirmara que “hoy se está viviendo un momento mágico porque por primera vez el magisterio del Papa, que responde al Evangelio, es paralelo al magisterio de las Naciones Unidas”. Según Sánchez Sorondo, “el empeño del Papa es erradicar la pobreza y el hambre en el mundo, y éste es precisamente el primero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que se aprobaron por unanimidad después del discurso del Papa en la ONU y de su encíclica Laudato Si”.

Mons. Sorondo y la Argentina

A pesar de llevar muchos años viviendo en Roma, Monseñor Sorondo parece estar muy involucrado e informado de los problemas locales y de la coyuntura política argentina. Su relación con oscuros personajes como Gustavo Vera, que también se dice amigo del Papa Francisco, y con Guillermo Moreno, que fue un secretario de comercio ultra-K desde el año 2006 al 2013, para desempeñarse posteriormente como agregado económico de la embajada argentina en Roma, causan cierto estupor entre buena parte de la ciudadanía en la Argentina.

En septiembre de 2014 Gustavo Vera creó un nuevo partido político llamado “Bien Común”. Los fundadores afirman que la existencia del partido debe su existencia a unas palabras del ex arzobispo Jorge Bergolio (“El poder es bien común. Cuando es bien propio es corrupción”) que inspiraron este nuevo movimiento. Gustavo Vera y Guillermo Moreno son precandidatos a legislador porteño y diputado nacional, respectivamente, en las elecciones tipo primarias (PASO, en Argentina), en un frente antimacrista, que tendrán lugar en breve. En una entrevista radial del pasado mes de junio, con motivo de un viaje que hizo a la ciudad de Mendoza, Argentina, afirmó que Guillermo Moreno es “otro amigo de Roma”, y que ambos precandidatos son “gente honesta y son reconocidos como tales” (¿!?). La entrevista la subió el propio Guillermo Moreno en su portal de youtube. Cabe señalar que Guillermo Moreno está actualmente imputado por administración fraudulenta en una causa que se encuentra radicada en el Juzgado nº 2 en lo Criminal y Correccional Federal, en la Argentina.

Pero conviene también poner la figura de Mons. Sánchez Sorondo en su contexto. La periodista argentina Alicia Barrios, corresponsal que conoce al Santo Padre hace 17 años publicó unas duras palabras señalando que Mons. Sorondo “no es quien para interpretar al Papa”, no es allegado al Sumo Pontífice y que incluso cuando el Papa, siendo cardenal iba a Roma, no se saludaba con el “archivista de actas” de las Academias Pontificias.

Ahora, en cambio, Sorondo ha caído en una papolatría inusitada, y es capaz de calificar de “magisterio pontificio” la voluntad del Papa Francisco de “querer colaborar con Naciones Unidas”, o las tesis científicas aceptadas como tales en la encíclica ecológica de Francisco “Laudato Sii”. En un debate en la Universidad de la Santa Croce organizado por el Instituto Acton, afirmó, sin pestañear, que “el calentamiento global es magisterio ordinario igual que decir que el aborto es pecado”.

Sánchez Sorondo: Un arzobispo que vive como un empresario

 A pesar de ser arzobispo de la Iglesia Católica, Sánchez-Sorondo vive más como un empresario que como un clérigo. Según testimonios a los que ha tenido acceso InfoVaticana de personas que han trabajado mano a mano con él durante mucho tiempo, jamás celebra Misa y por supuesto no reza el breviario. En concreto, personas que han convivido con Sorondo durante gran parte de la jornada durante varios meses consecutivos, atestiguan que Sorondo no vive como un sacerdote: “La capilla de la Casina, donde vive, está sin usar”. “Por supuesto no reza el breviario jamás: Probablemente ni siquiera tenga uno”, señalan a InfoVaticana las mismas fuentes, que insisten: “Un día tuvo que participar en una Santa Misa, y fue bastante cómico comprobar cómo no se sabía ni siquiera las partes más esenciales del ordinario de la Eucaristía”. Además, dan fe del terrible carácter del argentino, que se comporta con sus subordinados con modos despóticos e irrespetuosos, especialmente con las mujeres. 

Leitor Contra-Revolucionário

Arauto do Evangelho e admirador de Dr. Plinio Corrêa de Oliveira. Leitor de notícias do que outrora chamávamos Igreja...

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